Una aventura de misterio en Bilbao
En este centro, el concepto de fiesta infantil da un giro hacia la aventura narrativa. Los niños dejan de ser meros espectadores para convertirse en los protagonistas de una expedición arqueológica. La ambientación está cuidada al detalle para que la inmersión total sea inmediata. A diferencia de otros parques de bolas, aquí se premia la observación y la colaboración, valores fundamentales para superar las pruebas del Reino Perdido.
El servicio incluye la presencia de monitores que dinamizan la experiencia, asegurando que ningún niño se quede atrás y que el ritmo del juego sea el adecuado para su edad. Además, el local cuenta con una zona para padres, permitiendo que los adultos disfruten de un momento de descanso mientras los pequeños exploradores resuelven los enigmas bajo supervisión profesional.